Todas las mañanas repetía el mismo ritual. Al levantarse de la cama apoyaba siempre el mismo pie,el derecho,ponía a calentar la cafetera antes de ir al baño y mientras estaba sentada en el inodoro,váter o excusado, se atusaba el pelo y se rascaba el cuero cabelludo con mucha mucha efusividad.
El desayuno era sagrado,se preguntaba qué tipo de personas eran aquéllas que decían eso de "No,esque yo no soy de desayunar" (???) No lo comprende,no se puede ser persona de "no desayunar" porque mientras se desayuna se prepara uno para la batalla,se aclaran todos los sueños que durante las noche han aflorado del subconsciente y te ayudan a bajarte de lo onírico para aterrizar en el aburrido ,mundo real...En fín,ellos sabrían.
El día anterior había salido con algunas amigas. Aún le quedaba un poco de sinsabor en la boca,puesto que lo que prometía ser una noche de amigas se había tornado en catástrofe. Manuela,su amiga del alma, les contó que se tenía que marchar a USA que le había salido un trabajo irrechazable y que el próximo mes partiría. Pues nada,cena de llantos y despedida.
Alicia tenía muchos recursos ante la soledad impuesta. Tenía su trabajo,su pareja,tenía familia,y tenía una innata y envidiable capacidad para las relaciones sociales y hacer amigos. Pero esto de Manuela la descuadraba bastante. La iba a echar mucho de menos,sin ella sí que se sentía sola,era mucho más que soledad,era un vacío.
Cuando se terminó el último sorbo del café,se metió en la ducha y mientras se duchaba pensó en todo lo que había sido y ya no era. Pensó en la infancia feliz y despreocupada,segura y cálida al abrigo de sus padres. Pensó en su adolescencia complicada,su primer beso y su profunda tristeza ante la salida de un nuevo grano. Pensó en su juventud,madura y serena con ideas más asentadas. Pensó en la cantidad de gente tan variopinta y dispar que había pasado por su vida,gente que en su momento significaron mucho y que ahora se reducían a recuerdos.Gente que le hizo llorar,reír,pensar,amar, y que ahora no significaban más que pasado. La vida era eso, pasar y que pasaran.
Y ahora a las puertas de la madurez,pensaba en su presente,en su cuerpo ya no tan terso,en que en el fondo quería tener compañía,y no sólo la de su gata,Lucas o la de Manuela,y pensó que en el fondo,muy fondo no quería sentirse sola nunca más. Porque la soledad no era estar sola,la soledad era SENTIRSE sola,y esto era algo muy difícil de arreglar si no era desde uno mismo.
Lucas le había dejado un mensaje, iría con unos amigos a tomar unas cañas, que ya la avisaría para tomar un café. Lo leyó y ni siquiera contestó.
Se fue directa a la residencia,hacía muchos meses que no la visitaba, ella seguía allí con la mirada hacia el infinito pero con su sonrisa iluminada cuando veía aparecer a Alicia. Le agarró las manos,¡¡¡se sentía tan segura cuando le cogía las manos!!! Recordó cuando era pequeña y daban sus paseos de la mano, sentía que podría con cualquier cosa.
-Hola mami,
-Hola hija
-¿Cómo estás?
-Bien cariño,¿y tú?
-Bien...bueno,hoy me siento sola
-Ven aquí,dame un abrazo.
-Gracias mamá.
-No estás sola.Sécate las lágrimas,sal al mundo y cómetelo- Una vez dijo esto la besó en la frente y le sonrió. Alicia sintió vergüenza de su egoísmo,sintió miedo,sintió repudia hacia su propio yo.Admiraba a su madre,admiraba profundamente su capacidad de reinventarse,de salir airosa de cualquier situación y de no sentirse sola nunca.Admiraba a esa mujer que tenía enfrente y se sentía insignificante al lado de esa mujer tan gigante. Sonrió a su madre y le dijo:
-Te quiero,¿lo sabes verdad?
-Sí hija,claro que lo sé.Yo a tí más.
-Adiós mami,mañana vuelvo.
-Adiós cariño,aquí estaré.
Se reunió con Lucas,se pidió una caña, lo miró a los ojos y sonrió. Una lagrimilla se le escapó sin querer.
En ese instante le asaltó toda certeza. En ese instante lo supo. Iba a ser mamá.
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